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La experiencia psicodelica siempre ha estado ligada a la de las drogas, específicamente al ácido lisérgico. Los hippies, esos predicadores del flower power, se esparcían por todos lados en América, eran cristos multiplicándose como gremlins. Los hijos de Chuck Berry y James Dean bailaban mas frenéticos que nunca.
En aquellos tiempos se hacían experimentos con el LSD cuales investigaciones científicas, sometían a personas como a el cineasta Federico Fellini a tales experiencias, con la única intención de observar de que manera se prolongaban los efectos en las personas creativas. Aldous Huxley, el autor de "Un Mundo Feliz" y "Las Puertas de la Percepción", (titulo éste ultimo que inspiraría el nombre de la famosa banda del difunto Jim Morrison) por su propia cuenta buscaba desarrollar su propia percepción e "iluminarse" por medio de esta y otras drogas de efectos similares.
Pero estábamos en 1965. La música pop, o el rock and roll, se volvía más aventurada; ahora danzaban a la par con formas más extensas y más propias del sinfonismo o del jazz. Aunque, probablemente todos estaban demasiado drogados para escucharla. O tal vez, todo se reducía a revivir los rituales mágicos, los rituales paganos del pasado.
Detrás de estas danzas dionisiacas, estaban los músicos, fabricando las bandas sonoras de la alucinación colectiva. Pink Floyd, The Grateful Dead, Janis Joplin, The Doors, Jimi Hendrix, al igual que bandas previamente establecidas como The Beatles, The Who y The Kinks, eran los sumos sacerdotes que se adherirían a ese nuevo estilo, a ese surrealismo de parábolas pacifistas.
Corta fue la existencia del movimiento hippie, y así mismo, de la música psicodelica, pero su influencia seguiria esparciendose a través de los años.
En la década de los ochentas surgiría en la ciudad de Oklahoma, The Flaming Lips; quienes en aquel entonces eran una banda de culto que solian crear un sonido que bien podría calificarse de psicodelia punk (si tal mezcla es posible). Sus miembros cambiarían a través de los años, a excepción de el hombre de la voz, Wayne Coyne, un tipo obsesionado con la ciencia ficción, la navidad y los zoologicos; y el bajista Michael Ivins, un tipo bizarro que hoy lleva siempre lentes oscuros y parece miembro de la policía secreta. A principio de los noventas se les uniría el multi-intrumentalista Steve Drozd (batería, teclados, guitarras), un ex-heroinomano, hijo de un saxofonista que tocaba en una banda de Polka. Recientemente se les uniría Kliph Scurlock, al principio como baterista de gira, y después como miembro permanente de la banda.
A partir de finales de los noventas, su sonido tomaría un giro completo para encontrarse con la música electrónica y el pop sinfónico, dejarían de ser una banda de culto para entrar en el mainstream, para bien o para mal. Sin ser virtuosos de su instrumento, sin duda lo llegarían a ser del estudio de grabación, explotando todas sus posibilidades de la misma manera en que lo harían The Beatles a finales de los sesentas o recientemente la banda inglesa Radiohead.

No hay necesidad de hablar y alabar sus magníficos trabajos previos: Zaireeka (1997), The Soft Bulletin (1999) y Yoshimi Battles the Pink Robots (2002). Los tres son albums que para para muchos de nosotros tienen un lugar asegurado en los clásicos de nuestra audioteca personal.
Hoy, despues de tres años desde su ultimo album, At War With The Mystics (2006). Los Labios Ardientes vuelven a la carga, los chicos de Oklahoma empuñaron sus guitarras, mas distorsionadas que nunca, llenos de entusiasmo como siempre, y nos traen el album más psicodelico que hasta a la fecha han hecho.
Embryonic nos llega con una descarga de bajeos y riffs incesantes que acompañan a la masa sonora que avanza: gritos, aullidos, sonidos de animales, campanas, arpas electronicas, coros.
Es este el menos melodico de todos los albums que los Lips han hecho ultimamente; en algunos tracks la voz de Wayne se pierde en el fondo, se funde con él. Tal vez seria en el Zaireeka, más que en los tres álbums, anteriores en donde encontremos más puntos en común. Al mismo tiempo, todo el pasado de los Lips se condensa en este disco: el punk, las disonancias ocasionales, los arreglos electronicos, los pomposos sonidos electro-orquestales (del que ya se encontraban rastros en la banda sonora de su propio film de ciencia ficción "Christmas on Mars").
Como la mayoria de los albums dobles de la historia (The White Album, Physichal Graffiti, Re) éste va en todas direcciones; dejandose llevar por la variedad de ideas, los músicos se sintieron en completa libertad de no preocuparse más por el limite de espacio, de olvidarse de mantener un leitmotiv o idea unificadora.
Cosmogenia, amor hacia los animales y existencialismo parecen ser los temas principales en la mente de Wayne Coyne.
Michael Ivins y Kliph Scurlock, bajista y baterista respectivamente, se encargan de mantener la sección ritmica a todo volumen; y detras de todo este caos se escuchan los teclados suaves de Steve Drozd, que lejos de contrastar le dan una fluidez más que ideal.
Despues de las secciones mas freneticas y psicodelicas ("Convinced of the Hex", "The Sparrow Looks Up at the Machine", "Aquarius Sabotage", "Watching the Planets"), nos encontramos con algunos puntos de descanso en aquellas piezas lentas tipicas de los Lips, llenas de las armonias y melodias sutiles que hacen tan caracteritico su pop electronico y que de alguna manera nos acercan al pasado de Soft Bulletin y Yoshimi ("Evil", "If", "Sagittarius Silver Announcement", "The Impulse").
Podemos escuchar un unico solo de guitarra, que bien podria haber salido de las mentes de Syd Barrett o Lou Reed, en "Powerless", el track mas extenso del disco.
Colaboran en el album, el duo neoyorquino, MGMT, con el track "Worm Mountain"; y Karen O, la voz desquiciada de la banda punk Yeah Yeah Yeahs, en "I Can Be a Frog" y "Watching the Planets". En lugar de contentarse con hacer un dueto tradicional de voces, los Lips prefirieron dejar que la vocalista hiciera ruidos de animales e imitara algunos efectos sonoros.
En lo personal, espero que los Lips vivan cien años y nunca paren de componer. Es su magia la que más necesaria no es ahora, cuando el hombre es un animal hambriento que no teme devorarse a si mismo; o en aquellos momentos cuando estamos tan solos y confundidos y no sabemos ni quienes somos; o cuando nos sentimos abrumados ante el gran espectaculo celestial ¿Que hay detrás de toda esta boveda de estrellas? O en palabras de Wayne Coyne: "I don't know where the sun beams end and the star lights begins it's all a mystery." Necesitamos la profunda comunicación de sus sonidos, necesitamos la magia, purificar nuestros sentimientos y expanderlos fuera de nosotros; llorar como recien nacidos. "El rock and roll renace en nuestros tiempos como un sistema espiritual", solía decir en tono de broma Rockdrigo Gonzalez; pero él era un visionario, un hombre del futuro (y quien sabe si de otros planetas). Los Flaming Lips y otros como ellos mantendran vivo el rock and roll y la palabra músical, esa experiencia telepatica que seria imposible describir con palabras terrestres.
Los Flaming Lips hacen los sonidos del futuro.
Embryonic (2009)

Tracklist:
1. "Convinced of the Hex"
2. "The Sparrow Looks Up at the Machine"
3. "Evil"
4. "Aquarius Sabotage"
5. "See the Leaves"
6. "IF"
7. "Gemini Syringes" (featuring Thorsten Wörmann)
8. "Your Bats"
9. "Powerless"
10. "The Ego's Last Stand"
11. "I Can Be a Frog" (featuring Karen O)
12. "Sagittarius Silver Announcement"
13. "Worm Mountain" (featuring MGMT)
14. "Scorpio Sword"
15. "The Impulse"
16. "Silver Trembling Hands"
17. "Virgo Self-Esteem Broadcast"
18. "Watching the Planets" (featuring Karen O)